Ciudad del Carmen, Campeche.— Una vez más, personal de seguridad y empleados de Walmart quedaron en el centro de la polémica tras someter con uso de la fuerza a un masculino señalado como presunto responsable de intentar sustraer herramientas sin pagar, en el interior del supermercado ubicado sobre la avenida Isla de Tris.
De acuerdo con los reportes, el individuo fue detectado por personal de vigilancia y colaboradoras del área de cajas cuando aparentemente intentaba salir con mercancía. Al ser confrontado, el hombre habría intentado retirarse del lugar, lo que derivó en una persecución dentro de la tienda y posteriormente en un forcejeo que terminó con el masculino inmovilizado en el suelo, rodeado por varios empleados y elementos de seguridad, mientras gritaba que estaba siendo lastimado.
Aunque el protocolo de seguridad establece la retención de presuntos infractores, testigos cuestionaron el nivel de agresividad empleado para someterlo, señalando que no es la primera vez que personal de Walmart en Ciudad del Carmen es señalado por actuar con violencia excesiva, incluso en situaciones donde posteriormente se ha evidenciado que hubo errores o malentendidos.
Este caso revive la indignación social tras el antecedente del joven que fue detenido y llevado a la cárcel luego de reclamar el respeto a un precio exhibido en tienda, el cual posteriormente se reconoció como un error interno. En aquel momento, lejos de asumir la responsabilidad, la empresa permitió que el cliente enfrentara consecuencias legales, lo que generó críticas por el trato desproporcionado hacia los consumidores.
En el incidente más reciente, elementos de la Policía Estatal Preventiva acudieron al lugar, procedieron a esposar al retenido y lo pusieron a disposición de la Fiscalía Regional, donde se determinará su situación legal. El hombre, originario de Veracruz y con varios años residiendo en Ciudad del Carmen, argumentó que actuó por necesidad y aseguró que era la primera vez que se veía involucrado en una situación de este tipo.
Sin embargo, más allá del presunto delito, el hecho vuelve a poner sobre la mesa un tema delicado: el uso de la fuerza por parte de personal de seguridad privada y empleados, quienes, según ciudadanos, actúan en ocasiones con un nivel de violencia que muchos consideran innecesario y desproporcionado.
La pregunta que surge entre la ciudadanía es clara: ¿se trata de protocolos de seguridad o de una cultura de abuso tolerada dentro de la tienda?
Mientras las autoridades realizan las investigaciones correspondientes, el caso reabre el debate sobre los límites de actuación del personal de seguridad privada y la responsabilidad de las empresas en garantizar no solo la protección de su mercancía, sino también el respeto a la integridad y los derechos de las personas.








